Tradicionalmente la preadolescencia se define como la etapa entre los 10 y 12 años, sin embargo, en la actualidad existen diversos factores que parecen estar incidiendo en un efecto de “maduración anticipada”, asociada a un acelerado desarrollo emocional, cognitivo y social que muchos niños experimentan hoy en día. Pensar en estos elementos y sus consecuencias nos permitiría entender la coyuntura infantil y pensar formas más eficientes de llegar a ellos.
¿Por qué está ocurriendo este adelanto?
Desarrollo hormonal acelerado: La pubertad está ocurriendo a edades más tempranas, con estudios que sugieren que las niñas, en particular, comienzan a experimentar cambios hormonales alrededor de los 8 años. Estos cambios biológicos afectan su desarrollo físico y emocional, haciéndolas parecer más "adultas" en muchos aspectos.
Influencia de la tecnología: El acceso temprano a dispositivos digitales y redes sociales ha acelerado la exposición a información y experiencias que antes estaban reservadas a los mayores. Los niños están más conectados, interactúan con una enorme variedad de contenidos y están expuestos a modelos de comportamiento complejos y a veces problemáticos.
Mayor presión social: Las expectativas sociales también han influido en el adelanto de la madurez. Los niños a menudo se ven invitados y atraídos a jugar roles de adultos: la forma de hablar, la vestimenta etc. Basta con observar casos de influencers o famosos que exponen a sus hijos como si fueran versiones de ellos mismos en pequeño. Esos niños pasan a ser el ideal de los padres y por ende de sus propios hijos.
Efectos no esperados de la crianza respetuosa: Si bien este enfoque tiene muchos beneficios, ubica muchas veces al niño con un alto poder de decisión, que puede superar sus capacidades evolutivas. El límite del adulto es ordenador y continente. Desde la mirada parental esta posición del niño muchas veces deviene en una posición rebelde anticipada.
Este desarrollo temprano hacia la preadolescencia, nos invita a reconsiderar cómo abordamos las preferencias, intereses y comportamientos de este grupo etario.
¿Los niños menores de 10 años tienen más conciencia de su identidad personal y social? ¿Muestran mayor interés por la moda, la tecnología, y las marcas que representan su autopercepción?
Desde el desarrollo de las estrategias es central empezar a mirar esta evolución para lograr propuestas que conmuevan al target.